Claudia siente que el trabajo en la huerta es motivo de encuentro familiar. Por eso lleva adelante su huerta orgánica. En el fondo de la casa, bien delimitada para que todos la vean, encontramos zapallitos, zanahorias, algunas acelgas, cebollas, remolachas, lechugas y plantas de albahaca. Es una fiesta de color. Claudia pretende crecer y tener un invernáculo para obtener mayor producción, durante todo el año. Si busca productos naturales, esta es una buena parada en el recorrido.