Es uno de los aspectos más llamativos y atrayentes del entorno de las sierras, son conos de recepción de las aguas pluviales y de manantiales que circundan la zona.
Éstos, que los hay con profundidades de escasos centímetros hasta alrededor de 4 metros, deben esta denominación a la gran concentración de minerales en sus aguas, así como a la incidencia que tiene el color del cielo en sus reflejos.