La Compañia Nacional de Cementos S.A. está presente en el mercado de la construcción desde 1938, explotando sus yacimientos de piedra caliza, denominados "Mina Nueva Carrara" (ex Cantera Burgueño).
De allí han surgido y surgen las materias primas para la elaboración de sus líneas de cementos, cales, morteros premezclados en seco, carbonatos y agregados gruesos.
El yacimiento cuenta con una muy larga y rica historia, al punto tal de que se han encontrado referencias sobre él en cartas de Don Bernardo Muñoz de Amador a la Casa Real de la Moneda de España, de fecha 21 de julio de 1749, y del Coronel de Dragones D. Miguel A. De Escurucher al Gobernador D. José de Andonacgui, del 29 de noviembre de 1751.
Su explotación puede reastrearse hasta el año 1847, cuando la Calera de la Aguada (Villemur Hnos.) se proveía de Cantera Burgueño, de la materia prima necesaria para sus hornos.
En 1859 fueron talladas en mármoles extraídos de ella, columnas de una pieza, destinadas a la fachada del Banco de Londres & Río de la Plata, ubicado en la calle Zabala entre Rincón y 25 de Mayo, de la ciudad de Montevideo. La Calera del Cordón (Kellog & Cía), creada en 1891, destacaba la calidad de sus calizas, abasteciéndose en exclusividad de la Cantera Burgueño.
En 1900, los hermanos Fabini fundaron la Compañía de Materiaes de Construcción y adquirieron la Cantera Burgueño, convirtiéndose en uno de los principales proveedores del país de calizas y mármoles, llegando incluso a exportar a la Argentina.
Instalaron un taller de corte, lustrado, torneado y esculpido de mármoles, y en 1908 se les adjudicó la licitación por el suministro para la obra del Palacio Legislativo.
Hasta 1925, cuando terminó la construcción del edificio, brindaron trabajo a más de 1000 operarios, generando una interesante corriente migratoria de canteristas y talladores italianos.
En 1937 la Compañía de Materiales de Construcción vendió el yacimiento a la Compañía Nacional de Cementos S.A., que ha dado continuidad a la explotación, hasta nuestros días.