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Candombe

Candombe

Reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, el candome seduce a los visitantes con el peculiar sonido de sus tres tambores: chico, repique y piano. En el Desfile de Llamadas suenan al unísono a lo largo del trayecto recorrido, más de 2000 tambores. Esto no puede disfrutarse en otro momento ni lugar del mundo.

Las Sociedades de Negros y Lubolos o Comparsas de Candombe, son herederas de una tradición arraigada en las denominadas Salas de Nación de la época Colonial. Los africanos traídos como esclavos lograron transmitir herencias y valores de su rica cultura y en ese proceso dieron nacimiento al “tambor”.
Los tambores constituyen la esencia de la comparsa. El ritmo del Candombe surge de la denominada cuerda, grupo formado por tres tipos de tambores: piano, repique y chico. El tambor es tocado golpeando la lonja con la mano abierta y con un palillo que puede batir también sobre la madera; se cuelga de un hombro mediante una correa para poder marchar mientras se toca.
Delante de la cuerda de tambores, cuyo número puede superar los setenta ejecutantes, se despliega con sus trajes típicos el resto de la comparsa.
El desfile de las Llamadas, toma su nombre de “la llamada del tambor”, que los afrodescendientes realizaban para reunirse “en extramuros” y desde finales del siglo XIX en algunas viviendas colectivas denominadas conventillos, en barrios o zonas de Montevideo.
Abre la marcha de cada agrupación un estandarte, simbolizando el emblema de la Tribu o Etnia, otros elementos significativos son medialunas y estrellas, a las que se suman gigantes banderas.
Luego se ubica el cuerpo de baile y los personajes ancestrales. Así, el Gramillero representa al brujo de la tribu; se viste de levita, sombrero de copa, bastón, gafas y barba blanca y lleva consigo una maleta con hierbas de propiedades curativas. Le acompaña la Mama Vieja, de atuendos coloridos, con abanico y sombrilla, que baila lentamente coqueteando con el Gramillero. El Escobero originalmente guiaba a los tambores durante el desfile con un bastón; hoy baila con una pequeña escoba, dándole movimiento siguiendo el ritmo de los tambores. Llamativas vedettes suman sensualidad a estas danzas, evocando rituales, bailando delante de la cuerda.

 

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